viernes, 12 de agosto de 2016

Macedonia de frutas

Sé que cada año se nota un poco menos pero se puede seguir diciendo que en agosto se paraliza todo. Sales a la calle y los negocios que no han cerrado por la crisis lo están por vacaciones. Llamas a los amigos y tienes a la mitad fuera disfrutando de unos días de descanso de mar o montaña, en España, en la otra punta del mundo o, los más afortunados, en plan Willy Fog. ¿Y sabes qué? Que yo también tengo ganas de desconectar y por eso hoy vengo a dos cosas: la primera de ellas a compartir una sencilla y sana receta; y la segunda a avisaros de que voy a echar el cierre a este invento durante unas semanas pero que tengo intención de regresar en septiembre. Voy a ver qué puedo hacer, intentaré descubrir algún lugar exótico para contaros la experiencia a la vuelta y si veo que la cosa no cuaja me quedaré disfrutando del verano arancetano porque en casa vagueando también se está muy bien.

Y dicho esto, voy al grano. ¿No tienes ganas de merendar? ¡Mira que rica propuesta!


Ingredientes (para 2 personas):
3 Naranjas
1 Kiwi
Piña
Fresón
Papaya
Preparación:
Se saca el zumo de las naranjas.
Se trocea la fruta. 
Se mezcla todo
Se disfruta.
Curiosidades y consejos: 
Esta receta puedes personalizarla con cualquier fruta que tengas a mano y podríamos decir que es una versión de primavera/verano. En invierno yo suelo poner plátano, pera, mandarina... añade lo que te apetezca, esto es un todo vale.
De algunas cosas no pongo cantidades porque echar todo sería demasiado. Mi consejo es que las pongas a ojo porque nadie mejor que tú controla cuánto puedes comer.
Si no tienes naranja puedes añadir un poco de zumo de naranja de brik, yo suelo tener por casa de los que pone que son de naranjas exprimidas y no empeora mucho.
Si la piña es de lata puedes añadir un poco del caldo. Y en mi caso la compro de la que es sin azúcares añadidos, solamente la piña y su jugo.

Y ahora que ya sabes cómo preparar una sana merienda prepara un tupper y compártelo con la gente que tengas cerca allí donde quiera que estés. ¡Nos vemos muy pronto!

viernes, 5 de agosto de 2016

Hamburguesas de quinoa y judías pintas

En estos días, en los que el gazpacho o el salmorejo se han hecho más que habituales en muchas casas a la hora de comer, la cuestión a resolver es ¿qué hacer de segundo plato? Sé que valdría casi cualquier cosa y que lo más socorrido sería preparar algo de carne o pescado a la plancha pero... ¿y si te pasa como a mí que no quiero tanto de eso? Pues toca arriesgar con propuestas nuevas como la que hoy quiero compartir contigo.

Se trata de unas hamburguesas cuya receta me hizo llegar mi tía en el mes de marzo y que yo no he terminado de animarme a probarlas hasta ahora. Debo confesar que vivía acomodada con mi versión de burgers de avena, porque una vez probé unas de quinoa que no me terminaron de convencer, pero estas son otra cosa, la verdad es que quedan deliciosas. ¿No te parece, así a simple vista, que tienen una pinta estupenda?



Ingredientes (para 4 hamburguesas medianas):
1/2 vaso de quinoa
1/2 vaso de judias pintas
1 cebolla
1 diente de ajo
sal, pimienta, limón y cilantro

Preparación:
Se cuecen en agua salada, por separado, la quinoa y las judías pintas. Una vez listas se pican junto a la cebolla, el ajo, cilantro y un chorreón de zumo de limón.
Se da forma a las hamburguesas y se fríen en la sarten.
Curiosidades y consejos: 
Esta receta, como he dicho, me la hizo llegar una tía mía pero es Javier Moreno quien tiene el vídeo original colgado en su página. Puedes verlo aquí: https://www.facebook.com/JavierMorenoIAnimal/videos/845233332265205/  
En su versión parece que la judía está cruda pero ya te aviso de que yo, inicialmente, intenté hacerlo así y no se picó bien ni me gustó mucho cómo quedaba. Él menciona judía negra pero con ellas me salieron hamburguesas moradas y por eso he preferido utilizar esta vez las pintas. No he podido echarle sésamo porque se me había gastado (ya lo he anotado en la lista de la compra) pero si tú tienes ponle una cucharada que seguro que enriquece.
Si ves que la consistencia es demasiado blanda puedes añadirle un poco de pan rallado para controlarla. Y ahora que ya tienes toda la información... ¿tienes claro lo que vas a cocinar? ¡Anímate y haz estas hamburguesas! 


viernes, 29 de julio de 2016

Ensalada de calabacín, apio, cebolla y frutos secos

Ya casi estamos en el mes de agosto. ¡Espero que el aire acondicionado no te haya abducido todavía y no lo estés pasando muy mal si es que no tienes! Yo aquí sigo disfrutando del verano arancetano con mis dos camisetas aunque, también es verdad y debo confesarlo, el miércoles por la noche sentí algo de calor (dice mi hermana, en tono burlón conmigo, que porque me quito la camiseta de interior para dormir). Quizá por eso hoy (porque ando algo más acalorada que de costumbre) he querido elegir un plato fresquito para compartir. Ideal en estos días de altas temperaturas que estamos viviendo. Así que, venga, no tienes excusas, ve cogiendo la ensaladera, el cuchillo y la tabla de cortar que aquí te dejo un plan de comida de esos que son fáciles y rápidos de preparar, además de ricos y sanos para degustar. En serio... ¿no te apetece probarla?

Ensalada de calabacín, apio, cebolla y frutos secos

Ingredientes (para 2 personas):
1 Calabacín mediano
2 Ramas de apio
1/2 Cebolla Morada
1 ajo
Frutos secos (almendras, anacardos, nueces, pistachos)
Queso ahumado tipo Idiazábal (opcional)
aceite, limón, albahaca, sal y pimienta negra

Preparación:
Se lava y lamina el calabacín. Se lava y se trocea el apio. Se pica la cebolla morada. Y se pone todo en la ensaladera.
Se machacan en el mortero un poco los frutos secos. Se trocea también el queso. Y se añade junto a lo anterior.
Se pican unas hojas de albahaca fresca, se salpimenta y se aliña todo con limón y aceite.

Curiosidades y consejos:
No he puesto cantidades de frutos secos ni de queso porque me gusta que cada uno pueda hacerlo a su gusto.
Los frutos secos puedes cambiarlos por otros que te gusten más o elegir solamente uno de ellos.
El queso es opcional pero lo recomiendo porque da un gusto especial. No obstante, si por algún motivo quieres veganizar el plato, lo consigues fácilmente omitiéndolo.
La receta original la vi en el blog Les receptes del Miquel, donde a su vez se habían fijado en Kooking. Ellos la presentan con una salsa pesto que yo no he hecho pero también puedes probar su versión si te apetece.

viernes, 22 de julio de 2016

Rabo de toro (o ternera)

No sé si lo he dicho alguna vez, seguro que sí, pero aquellos que me conocen (no hace falta que sea mucho) saben que Andalucía es una tierra que me encanta. Me gusta su diversidad geográfica, su particular identidad cultural y el carácter tan genuino que la historia ha marcado en sus habitantes. Y esta semana, que ya tengo la cocina casi a pleno rendimiento (en verano me cuesta mucho encender el horno), me apetecía compartir algún plato típico de esa tierra que tanto me atrae. ¿Por qué? Porque así, al escribir sobre su rica gastronomía, recuerdo mis viajes por allí y, aunque esté en la distancia, me siento más cerca y feliz. Podría no haberme complicado y haber compartido un sencillo gazpacho o un salmorejo que me vuelven loca pero quería comprobar que estaba recuperada para poder cocinar como antes de la operación (ya he visto que puedo con el peso de la olla exprés) y finalmente me he decantado por publicar un riquísimo rabo de toro.
Es un plato que, como ocurre con otras preparaciones, tiene tantas versiones como personas se animen a cocinarlo. Sé que para mi endometriosis no será lo más sano pero una vez al año no hace daño y encima me recuerda el día de mi boda, (cosa que también me anima). ¡Espero que te guste!

Cosas de MaGo - Rabo de toro

Ingredientes (para 4 personas):
1 rabo de toro/ternera (troceado)
2 cebollas
1 zanahoria
250g de champiñon
3 dientes de ajo
aceite, sal, pimienta, vino blanco, vino tinto, agua y laurel

Preparación:
En una cacerola con aceite, y el fuego fuerte, se doran los trozos del rabo de toro que habremos salpimentado previamente. Una vez listos se reservarán.
Al terminar se rehogan las cebollas muy picaditas en ese mismo aceite y cuando empiecen a coger color se incorporan la carne apartada, la zanahoria hecha rodajas, el ajo, una hoja de laurel, un chorreón de vino blanco y uno de tinto.
Se deja reducir un poco y, posteriormente, se cubre con agua. Se rectifica el punto de sal y se deja cocer hasta que esté listo.
Por último, se añade el champiñón y se deja hacer cinco minutos más.

Curiosidades y consejos:
Si te gusta la carne melosa te gustará el rabo de toro. Está riquísmo y bien hecho resulta una carne muy tierna. El único incoveniente es que necesita mucho tiempo de cocción y, por ello, mi consejo es que prepares la receta en la olla exprés (unos 45 minutos, aproximadamente, a fuego suave). En este caso el champiñón se añade cuando esté todo listo y abras la olla. Y la zanahoria, si quieres, también puedes cocerla a parte y añadirla en este momento.Si te apetece puedes añadir a la salsa otros ingredientes como algún puerro, un pimiento rojo o verde e, incluso, alguna ramita de apio que da muy buen sabor. Eso sí, yo luego lo pasaría por la batidora y lo colaría todo para obtener una salsa más fina.
Si tienes invitados y quieres esmerarte en la presentación te recomiendo que no dejes de visitar la propuesta de Tía Alia.

¿Te animas a prepararlo? Sí es que sí ve comprando una barrita de pan que hoy seguro que alguien moja.

viernes, 15 de julio de 2016

Mi endometriosis y yo. Sufro y acepto. Capítulo 2.

O lo que bien podría haber titulado así:

"¿Cómo afrontar y rentabilizar una peripecia hospitalaria?

Ya sabes que la vida a veces se presenta caprichosa y seguramente tú también habrás tenido que cambiar en alguna ocasión todos los planes, previamente organizados, para resolver un imprevisto. Yo no he olvidado que a finales de mayo, en la última entrada que publiqué y en la que te proponía preparar unas deliciosas milhojas de queso fresco con plátano y kiwi, me despedí diciendo que no sabía si volvería a la semana siguiente o, como muy tarde, la próxima. Y siento especialmente haber tenido estas semanas de ausencia, de la misma forma que lamento haberme levantado mala el día de mi cumpleaños; de no haber podido acudir como voluntaria a la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús que se celebró en el Cerro de los Ángeles; de no haber participado en la IV Carrera Nocturna de Aranjuez aún habiéndome inscrito; de no haber podido reencontrarme todavía con los buenos rocieros de la Hermandad de Torrejón de Ardoz; de no haber podido tocar la guitarra... 


La lista anterior podría ser mucho más extensa pero mejor olvidarla. No me merece la pena seguir recordando todo lo que quise hacer y no pude (y a ti, seguramente, quizá tampoco te interese). Por eso voy a aprovechar mejor para contarte qué me ha pasado en este tiempo y qué he aprendido de todo ello.

El pasado marzo, aprovechando que era el mes de concienciación de la endometriosis, te hablé someramente de la enfermedad y te conté un poco mi caso (si te perdiste la publicación o quieres volver a leerla puedes encontrarla en este link). Y hoy, justo cuatro meses después, vengo a compartir contigo el desencuentro que nos hemos brindado. Te comentaba en su día que con endometriosis la vida es más un camino de rosales que de rosas y que una opción es aceptar esa desavenencia e intentar sobrellevarlo con el mejor ánimo posible. Yo siempre me esfuerzo para que sea así pero mentiría si hoy te digo que no me he sentido desgraciada en más de una ocasión durante este mes de junio. Nunca imaginé que mi última regla pudiera tenerme preparado tan sorprendente regalo. Me esperaba una menstruación dolorosa porque la anterior fue especialmente buena y eso me suele pasar; no me extrañó la fiebre porque también alguna vez mi amiga la de rojo se ha acompañado de alguna décima; asimismo vi normal que adelantara su visita ya que últimanente estoy anormalmente irregular pero... cuando cinco días después aquello iba a peor (aún habiendo visitado al médico de atención primaria y haberme tomado el antibiótico recetado para una posible infección de orina), decidí que era el momento de ir al hospital.  ¿Resultado? Más de 20 días de ingreso y una anexectomía (extirpación de la trompa y el ovario) consecuencia de un absceso tuboovárico (bolsa de infección). 



Todavía hoy no sé cómo pude verme así y, la verdad, aunque sigo teniendo la duda de si todo lo ocurrido ha sido consecuencia de la endometriosis o si ésta lo único que ha hecho ha sido empeorar las cosas, prefiero no seguir dando vueltas al asunto ni culparme por ello y quiero centrarme más en recuperarme y seguir disfrutando. ¿Y cómo lo voy a hacer? Pues manteniéndome activa y haciendo cosas que me gusten como, por ejemplo, compartir contigo mis experiencias por si te pueden resultar de alguna utilidad o por si te sirven para reflexionar.

Y ahora voy a ir al grano y a dejarte mis consejos para sobrellevar una estancia en el hospital. Sé que siempre es duro tener que pasar por un ingreso, sobre todo si no estaba previsto (como fue mi caso), pero he visto que resulta más llevadero de la siguiente manera:
  • Si lo tomas de forma optimista y con todo el buen humor que puedas. A mí siempre se me hacía el día más cuesta arriba cuando me venía abajo.
  • Si cada mañana, cuando te despiertas, piensas que es un día más allí pero, sobre todo, uno menos de los que te queden por pasar. Durante mi estancia he comprobado que es mejor restar que sumar aunque, eso sí, nunca especules con la posible fecha de alta porque si luego no llega la decepción es mayor. Lo mejor es pensar que te quedan X-1 días.
  • Si consigues encontrar alguna distracción. Valen un buen rato de lectura, un momento de recogimiento y oración, unos paseos por los pasillos, una conversación con tus familiares, la propia visita de las enfermeras y los médicos, una ducha, ver la tele, escuchar la radio, mirar por la ventana o, incluso, pensar qué quieres hacer cuando consigas el tan deseado informe de alta.
  • Si intentas sonreir (también vale falsamente). De esa forma dicen que consigues engañar a la mente y te sentirás más feliz. Y si tú pareces contento también la gente que esté a tu alrededor se alegrará.
  • Si eres agradecido. No te martirices porque te falta la salud, y dentro del hospital hasta la libertad, y piensa que, afortunadamente, tienes a tu disposición todo un equipo de médicos, enfermeras, profesionales, familiares y amigos velando por ti para que consigas recuperarte lo antes posible. Reconocer su labor y dar las gracias fortalecerá las relaciones. Y yo desde aquí aprovecho para reiterar mi sentimiento de gratitud con todos los compañeros de hospital, amigos y familiares que os habéis preocupado por mí; así como con todo el personal que me atendió (tanto en mi estancia en el Hospital del Tajo como en el Doce de Octubre) .
¡Gracias a todos por estar pendientes de mi, cuidarme tanto y tan bien!


Y como es difícil estar en el hospital, y con frecuencia se dice que de lo malo es cuando más se aprende, pues... precisamente por ese motivo no quiero ver mi estancia como algo tan negativo y sí aprovechar para sacar algunas conclusiones:
  1. La vida es el regalo más bello que nos han hecho y a veces lo desaprovechamos lamentándonos demasiado por cosas que, quizá, no sean tan importantes como nos creemos. Deberíamos intentar quejarnos menos y disfrutar más de todo lo bueno que tenemos. 
  2. Ante una dificultad nunca digas que morirte sería lo mejor que te podría pasar porque la situación te puede cambiar en cuestión de un momento y después es posible que te pese. Yo me sentía en esa tesitura dos días antes de ingresar y, ante la enfermedad, llegué a tener miedo y únicamente supe renegar de lo que había dicho y suplicar para que todo fuera bien. 
  3. Que los acontecimientos no transcurran como nos gustaría no significa que esa no sea la forma en la que tienen que ocurrir. Seguro que es así por algo y debemos mantener la calma. 
  4. Podremos hablar mucho de la paciencia y de ser pacientes pero si de verdad queremos conseguir esa capacidad te aseguro que mi aventura hospitalaria ha sido un buen entrenamiento.
  5. No debemos preocuparnos tanto por el tamaño de los baches que encontramos en el camino, lo importante es que una vez superados podemos seguir andando para algún día llegar al final. 

Así que, por todo ello, y hasta que vuelva con una receta, voy a darte un buen consejo y terminar como la última vez....

¡Vive con alegría!

viernes, 27 de mayo de 2016

Milhojas de queso fresco con plátano y kiwi

La semana pasada ya te comenté que pronto llegaría esa receta dulce que hacía tiempo no publicaba y... hoy es el día en el que vengo a compartirla contigo. Eso sí, antes de seguir contándote qué traigo deja que le dedique esta publicación a una buena colega de cursillos pre-matrimoniales que me pidió un postre sin gluten y yo le dije que, sin problema, preparía alguna encantada. ¡Marta, ahora tienes que ponerte manos a la obra e invitarme un día a merendar! Jejeje. :-)

Pues eso, que teniendo en cuenta que no quería dejar caer en saco roto la promesa que hice de colgar un postre sin gluten y que, además, están a punto de comenzar las fiestas de Aranjuez, ayer volvió a iluminarme mi virgen del Rocío y aprobé un examen que casi daba por perdido y la semana que viene seré un año más vieja. ¿Cómo me iba a quedar sin una merecida celebración? No, no, no, no, no. Me niego a dejar pasar la posibilidad de ser feliz por un instante disfrutando de estas ricas milhojas de queso fresco con plátano y kiwi. ¡Anímate a probarlas!



Ingredientes (para 2 personas):
250g de queso fresco
2 plátanos
1 kiwi
limón, azúcar y canela

Preparación:
Se escurre el queso de su suero y se parte en lonchas de medio centímetro aproximadamente.
Se lleva a ebullición medio vaso de agua con dos cucharadas soperas de azúcar y un chorreón de jugo de limón.
Se parten los plátanos en rodajas, se espolvorean con canela y se ponen a cocer durante unos dos minutos mientras se remueven. Cuando estén listos se escurren y se reserva el almíbar.
Se monta el postre alternando capas de queso y plátano, se termina con una de queso y se decora con el kiwi que previamente habremos troceado.
Cuando se vaya a servir, se reduce el almíbar reservado y se rocía la milhoja con él.

Curiosidades y consejos:
La receta original puedes encontrarla en la revista Cocina Fácil, nº 209 (2015), p.16.
Sé que yo he querido ser fiel y he preparado el postre con queso fresco pero te animo a que lo sustituyas por un queso tierno. Creo que el resultado será mejor porque va a soltar menos suero y puede que hasta le aporte algo más de sabor.
Si te apetece puedes sustituir el kiwi por otras frutas o alternar varias.
Esta receta es apta para celiacos porque no contiene gluten pero, yendo a lo que a mí me preocupa, quizá no sea tan buena para mejorar la endometriosis porque contiene azúcar y lácteos. Tengo en mente una versión vegana que también debe estar de miedo. Espero hacerla realidad pronto. ¿Y tú? ¿Te animas a improvisar una milhojas frutal? ¿Compartes tu resultado conmigo o me cuentas qué cambiarías? Espero tus comentarios y no sé si nos veremos el próximo viernes porque tengo jaleo. Si no llego a tiempo regreso siete días más tarde.

¡Vive con alegría!

viernes, 20 de mayo de 2016

Romería del Rocío 2016, mi primer camino

No sé si el viernes pasado te quedaste esperando mi publicación, si fue así quiero pedirte disculpas. También es posible que estés echando en falta alguna receta dulce pues desde febrero, mes en el que compartí mi bizcocho marmolado, no he vuelto con nada más de ese tipo. Te prometo que pronto llegará el postre pero hoy, si no te importa, deja que me quede hablándote de una experiencia que ha marcado un antes y un después en mi devoción a la Virgen del Rocío: mi primer camino. 

Fuente: Web de la Hermandad Matriz de Almonte
(http://www.hermandadmatrizrocio.org/source/2016/IMG_2904.JPG)
Si para algo me ha servido todo lo vivido es para darme cuenta de que el Señor, además de muy generoso, es caprichoso. Y cuando deseamos algo lo mejor es permanecer pacientes sin perder la esperanza porque Él, de alguna manera, nos gratificará. A veces es posible que queramos demasiado y, quizá, no todo llegue. Por eso lo mejor es disfrutar de lo que tengamos en el momento sin obsesionarnos por lo demás.

Desde que llegó a mi vida la Blanca Paloma, hace ya 20 años, todas las primaveras he deseado ir a celebrar con Ella su fiesta grande. Al principio me entristecía no poder estar allí y envidiaba a todos aquellos que la tenían cerca. Con el paso del tiempo, y tras mi primera visita a la aldea en 2001, descubrí que también me hacía sentir llena de Rocío acercarme hasta su ermita, en una fecha cualquiera, y rezarle con una tranquilidad complicada de encontrar en los días de romería. Cada mayo (y cada día), aún estando lejos físicamente, empecé a sentir a la Madre, causa de nuestra alegría, próxima a mi. ¿Por qué? Porque lo que importa es que la llevo en el corazón. Y me sentía feliz viendo sus actos por la televisión y diciéndole: "¡Qué guapa estás! ¡No dejes que se apague mi amor por ti! ¡Tú, Reina de las Marismas, eres para mí la más bonita! Aunque en esta ocasión no ha podido ser... ¡ojalá algún día pueda estar allí contigo!". 

Foto realizada por Marian Montero
Este año, que he empezado a resucitar y estar más cerca de la iglesia, mantenía la ilusión de poder estar por tierras onubenses pero, curiosamente, a la vez me comenzaba a dar un poco igual. Desde hace unos meses siento que no por estar lejos físicamente de la Virgen del Rocío la quiero menos, ni Ella a mí, y que lo que debe preocuparme es que mis actos reflejen ese amor que digo que siento. De esta manera estaremos siempre cerca y juntas iremos hacia su hijo. ¡Ese sí que es el verdadero camino! Un trayecto lleno de momentos dulces y adversidades que, con fuerza y ánimo, debemos superar aunque a veces nos resulte difícil. Sin embargo, también es verdad, que ha resultado todo un privilegio poder estar allí celebrando la llegada del Espíritu Santo.

A falta de una semana para Pentecostés, el día de la Ascensión del Señor, anunciaba por mi facebook la cercanía de la romería con estas palabras:

¡Qué poquito falta Señora para que tus caminos 
vuelvan a llenarse un año más de numerosos peregrinos!
¡Qué afortunados aquellos que dentro de una semana puedan estar por tu aldea! 
Y seremos dichosos también los que cada día, 
aunque nos encontremos lejos geográficamente, 
podemos ir a tu encuentro de manera espiritual.
Cogida de tu mano voy, dame fuerza y ayúdame a levantar, y seguir, cada vez que caiga.
Madre misericordiosa y Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros.

Es evidente, nada me hacía imaginar que, después de una conversación el lunes por la tarde con mi profesor de guitarra flamenca, una llamada por la noche a otra buena amiga y la gran generosidad de la Hermandad de Torrejón de Ardoz (que me acogió a falta de un día para emprender el camino y a quien estaré eternamente agradecida), me harían cambiar de mensaje:

Porque Dios existe, porque los sueños a veces se cumplen, 
porque quien la sigue la consigue, porque el destino es caprichoso, o por lo que tú creas... 
el caso es que a veces, sin saber muy bien cómo, 
llegan a nuestra vida cosas con las que ya no contábamos.
Y esta claro, Señora, si tú me dices ven yo intento dejarlo todo.
Deseando peregrinar hacia tu ermita.  


Y eso hice. Ni la lluvia, ni la menstruación (que es una de las cosas que más teme una enferma de endometriosis que sufre y acepta lo que tiene encima), ni la alergia que me acompaña en estas fechas me frenaron. Allí estuve, disfruté, reí, lloré de alegría, fui feliz, confirmé que la gente es buena y generosa por naturaleza... y tener que mojarme, andar un poco más de lo previsto, quedarme sin hacer noche en el camino, o no poder ver guardarse a la Virgen son nimiedades que lo que me animan es a tener que volver. 

En estos días he descubierto que:
  • La romería del Rocío es fiesta pero mucho más sentimiento y devoción. 
  • Para algunos parece un escaparate y una ocasión de disfrutar del postureo pero, vivido en hermandad, se puede sentir con facilidad la alegría y la fe sencilla que existe en la mayoría de los rocieros. 
  • Aunque pueda parecer un evento descontrolado allí no hay lugar para la improvisación. 
  • El tumulto que rodea a la Virgen en la procesión es mucho menor de lo imaginado y consecuencia del acto de protección que los almonteños ofrecen a su patrona. 
  • Con cariño, respeto, educación y un poco de apreturas (eso también) el Rocío puede ser una experiencia inolvidable. Deseando repetir si el "Jefe" celestial, y su adorada Madre, quieren que así sea.

No hay palabras para expresar las emociones que recorrieron mi cuerpo en cada paso que di, en cada acto en el que participé, en cada momento junto a la carreta, en cada conversación mantenida con otros hermanos, en cada segundo compartido, en cada gesto percibido. Creo que nunca podré compensar la alegría reportada ni el amor regalado que allí he sentido. Y por todo ello doy gracias.
  • ¡Gracias a Dios por todo lo que para mí tenía planeado!
  • ¡Gracias a mis padres por haberme ayudado a mantener mi fe rociera aunque, en apariencia, no sea compartida!
  • ¡Gracias a mi marido por no sentirse abandonado estos días y haberme animado a vivir la experiencia!
  • ¡Gracias a Juan Camacho por impulsarme a hablar con Marian Montero y a ésta por mediar ante la Hermandad de Torrejón! ¡No solamente sois buenos guitarristas sino que también habéis demostrado ser bellas personas!
  • ¡Gracias al padre Ángel por sus sabias palabras y a todos los hermanos que me acogistéis! ¡Qué vuestros corazones no pierdan nunca la caridad y la generosidad demostrada! María, compañera de Faja Suite, ¿qué te voy a decir? Que siempre me unirá a ti un bonito recuerdo material lleno de volantes. ¡Ole tú! Y mil gracias por haberme permitido no solamente estrenar uno de tus trajes sino por ponerlo a mi disposición y dejar que me lo trajera a casa.
Rocier@, y ahora que todo ha terminado y tenemos un año de espera... ¿qué vas a hacer? ¿Me cuentas tus impresiones? Me gustaría conocerlas. ¿Me acompañas a gritar?

 ¡Viva la Virgen del Rocío!